Vania se quedó sin palabras al escuchar aquella declaración, dolorosos recuerdos de lo que vivió en aquella vieja casa se hicieron presentes. De todo lo que este hombre pudiera decirle, esto definitivamente no lo tenía contemplado.
—¡NO! ¡CLARO QUE NO! Paolo, el que haya permitido que conozcas a nuestra hija no quiere decir que debas comenzar a planear otras cosas. ¿Por qué me pides aquello?
Paolo sabía bien cuál sería la respuesta de Vania, no esperaba menos. Él tenía claro que no sería nada f