—¿Cómo estás? —preguntó Pierre a Paolo, al ver que su hijo se miraba en el espejo mientras se arreglaba la ropa que había seleccionado para hoy.
—Nervioso… ¿Qué tal si ella no me acepta?
Pierre, miró a su hijo, aquel joven lucía completamente diferente a lo que anteriormente veía.
—Hijo, ¿cómo no podría aceptarte? —preguntó Pierre posando sus manos en los hombros de su hijo.
—No fui la mejor persona con ellas… —dijo Paolo mirando a su padre a través del espejo.
—¡Es tu hija! Debes buscar acercar