Luis Pastrana ya tenía todo listo; durante todo este tiempo, el hombre se había preparado para ese momento.
La habitación donde daría a luz Amelia estaba en silencio, mientras que dentro de la joven mujer todo en su interior gritaba. El dolor, las contracciones, el miedo y, sobre todo, un recuerdo, un doloroso recuerdo y, nuevamente, la ausencia del padre.
Aunque esta vez era diferente, esta vez, el padre no estaba, no porque no quisiera, más bien porque no podía.
Ella se culpaba una y otra vez,