- Luciano… ¿Está todo bien? -preguntó Barbara al otro lado de la línea.
El hombre solo pudo masajear su frente, sabiendo que esta conversación iba para largo, lo supo desde el momento en que su móvil se encendió a las 11:00 pm.
En ese instante, Luciano levantó la mirada para ver a su hija, ella estaba profundamente dormida. La mujer que la cuidaba estaba recostada en el sofá cama que estaba a un lado de la camilla, así que, para no despertarlas, salió de la habitación y respondió.
- Bien, Barbar