José María permaneció callado por largo rato. Amelia, al verlo, creyó que había cometido un grave error: esto no debió haberlo contado, pero ante todo lo que fluctuaba en su mente y conociendo al hombre frente a ella, sintió la gran necesidad de hablar con la verdad.
- Amelia, definitivamente tú no estás bien, ¿cómo podrías estarlo? ¡Ese hombre se aprovechó de ti! ¡Se aprovechó de tu situación, de tu vulnerabilidad! ¿Cómo demonios? -dijo José María increíblemente indignado y molesto ante la situ