- Ho… Hola, José… ¿Cómo estás? -dijo Amelia con un tono de voz que denotaba ausencia.
Aquella respuesta le dejó ver a José María que su amiga no estaba bien, tenía algo raro, por lo que, una vez que cerró la puerta del ascensor, rodeó su hombro con un brazo y dijo:
- Yo estoy bien, como siempre, lleno de trabajo, pero tú es claro que no estás tan bien. ¿Qué te trajo al hospital? Llevaba ya días sin toparte aquí, no es que no me alegre, pero ya no sé si es bueno o malo verte.
- Chema ¿Podemos pla