Vania bien pudo haber dicho que no, pero su cuerpo y la curiosidad la traicionaron, cuando estaba por decir no, su cabeza asintió. Con aquella respuesta, Paolo sonrió triunfante, sabía que sus palabras habían logrado su cometido.
Poco después, aquel joven se deshizo de cada prenda que llevaba ella y él mismo.
Vania realmente no estaba muy segura de haber hecho lo correcto, pero esta era la primera vez que alguien como él se fijaba en ella, ¿Qué podía salir mal?
- ¡Tienes un hermoso cuerpo! ¡T