Muy en contra de lo que Massimo sintiera o quisiera, esa tarde, su hijo, el ahora llamado Paolo Legrand contrajo nupcias con Vania Dubont.
En aquella sencilla ceremonia solo participaron muy pocos invitados, incluso no les había dado tiempo de llegar a Paloma y Luciano, quienes hoy estaban en Mexico lidiando con sus propias vidas y actividades diarias.
Todo aquello no le había parecido correcto a Massimo, puesto que no veía la necesidad de apresurar la boda, ya todo el mundo sabía que Vania tenía 5 meses de embarazo, pero Paolo había decidido todo lo que se haría y con el respaldo de Pierre, todo lo que dijera y opinara Massimo, estaba de más.
La ceremonia y recepción se dieron sin contratiempos, Massimo tuvo la oportunidad de conocer a los padres de Vania, los cuales se le hicieron unas personas agradables.
El hombre lamentó mucho todo lo que había sucedido, pues con solo ver a aquella familia, Massimo se podía dar cuenta de que eran buenas personas, mientras que, él conocía a su hijo