Vania miraba con nervios la prueba en su mano, su estómago se sentía revuelto y no, no eran las náuseas que habían hecho que comprara aquella prueba, más bien, era que no sabía qué haría si salía positiva.
- ¡Vania, por Dios! Ya dime, ¿qué salió? -dijo Odette con preocupación.
De pronto, la puerta del baño se abrió, de ahí salió aquella jovencita con ojos llenos de lágrimas, mientras su mano temblorosa sostenía la prueba de embarazo con un resultado que no deseaba.
- ¿Qué… ¿Qué sucede? ¡Vania!