La lluvia golpeaba los ventanales de la galería "Arte Recuperado" en el corazón financiero de Panamá. Daniela ajustó el lente de aumento sobre el pequeño cuadro de Diego Rivera, estudiando cada pincelada con atención quirúrgica.
—Es auténtico —confirmó, quitándose los guantes de látex—. Firmado en 1942, parte de su serie de retratos proletarios. Robado del Museo de Monterrey en 2011.
Alexander, reclinado en el sillón de cuero de su oficina, esbozó una sonrisa.
—Buen comienzo para nuestro