La ceremonia de apareamiento de Gustavo y Livia se celebró a orillas del lago de la Diosa de la Luna, en el santuario de la manada.
Los lobos ya estaban reunidos y, al resonar los cuernos rituales, la ceremonia dio comienzo.
Bajo la luz plateada de la luna, Livia avanzaba hacia Gustavo con un vestido deslumbrante, el rostro encendido de alegría.
Él, en cambio, parecía ausente, con la vista fija en la entrada.
Era su ceremonia, pero no había recibido ni una sola señal de Sofía.
¿Será que ya no lo