Elizabeth.
Dialogaba fluidamente con Maya que había estado estremecida una vez mi confirmación para ir a la fiesta situada en una discoteca cerca de la ciudad. Ella rogaba en silencio que llegara la noche, reluciría el vestido más extravagante.
—Hoy mis expectativas en los hombres son extremadamente altas. Brindaremos por todo aquello que no debió suceder jamás, pero fue justo para aprender de una lección.—gira a un costado de mi guiñándome el ojo.—Al parecer con esa mirada me dices: Ya sé much