Monique bostezó al despertarse a la mañana siguiente, solo para descubrir que su esposo no estaba a su lado una vez más. Al parecer, ya se había levantado, y ella sabía perfectamente en qué andaba: debía de estar en la cocina, preparando el desayuno para ambos. Estaba segura de que también ya había alimentado a Lucky y a Cocoa. Aunque ella se despertara temprano, él siempre se adelantaba.
Así era su esposo. Si despertaba antes que ella, nunca la interrumpía en su sueño. La dejaba descansar y so