Monique se frotó los ojos al despertar a la mañana siguiente. Al mirar a su lado, notó que su esposo Jacob ya no estaba junto a ella. Parecía que, como de costumbre, se había levantado más temprano.
Nada había cambiado. Había sido así durante los últimos cinco años. Cuando él despertaba antes que ella, no la molestaba. Siempre la dejaba dormir un poco más, diciendo que quería que descansara bien. Su explicación era siempre la misma: que no quería interrumpir su sueño profundo. Aquello le sacó u