Monique alzó una ceja mientras su esposo colocaba las compras del supermercado en la alacena de la cocina. Luego se volvió hacia ella y notó cómo la comisura de su boca se curvaba en una sonrisa al mirarla.
—¿Qué? —preguntó ella, encontrando su mirada.
En lugar de responder, él se acercó. Ella dio un paso atrás, pero su esposo siguió avanzando hasta que ya no tuvo dónde retroceder: quedó con la espalda apoyada en la pared.
La sonrisa de él se ensanchó al ver que ella no tenía escape. Entonces a