Monique miró hacia la puerta de su clínica veterinaria al sentir que alguien entraba. No pudo evitar sonreír al ver a su amiga Amy, quien cargaba a su mascota, Cinnamon, en brazos. Tan pronto como Cinnamon vio a Monique, movió la cola emocionada.
Monique dejó a un lado su trabajo para saludar a su amiga. —Amy —dijo mientras se acercaba. Se inclinó para darle un beso en ambas mejillas antes de acariciar suavemente la cabeza de Cinnamon.
—Bueno, como me dijiste antes, querías que Cinnamon viniera