Mundo ficciónIniciar sesiónEl asfalto de la carretera secundaria vibraba bajo las ruedas del todoterreno de la agencia. Mis costillas, vendadas a presión, protestaban con cada bache, pero el dolor físico era un eco lejano comparado con el rugido de la ansiedad que me devoraba por dentro. Habían pasado tres días. Tres días de silencio sepulcral, de peinar refugios vacíos y de interrogar a contactos que no sabían nada. Tres días en los que la imagen de Isabella, herida y rota por mis palabra







