Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz blanca del techo de la clínica se clavó en mis pupilas como fragmentos de vidrio. Intenté levantar la mano para cubrirme los ojos, pero un peso muerto me lo impidió; mi brazo derecho estaba inmovilizado, conectado a una vía intravenosa que goteaba un líquido frío directamente en mis venas. El olor a antiséptico y a enfermedad me golpeó de lleno, devolviéndome a una realidad que mi cuerpo, al







