MILA
Y luego, me besa con fervor, con furia.
Me besa como se corrige un error.
Como se atrapa a una mujer que se estuvo a punto de perder.
Sus manos deslizan contra mi nuca, en mi cabello.
Mis dedos se aferran a su camisa, casi la rasgo.
El beso se convierte en combate.
Un duelo de labios, de alientos, de arrepentimientos mezclados con deseo.
Él me levanta, me empuja contra la pared, y yo me abandono sin una queja.
Nuestra ropa cae.
Una a una.
Sin elegancia.
Sin pudor.
Quiero su piel.
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