Capítulo 58 — Sombras sobre Odessa
La noche en Moscú parecía más fría que de costumbre. En un despacho iluminado por la luz temblorosa de una lámpara, Vicky Smirnov destrozaba todo lo que encontraba a su paso: botellas de vodka, papeles, incluso un teléfono que terminó contra la pared.
— ¡Malditos! — rugió, golpeando el escritorio con ambas manos — ¿Quién demonios se atreve a tocar lo mío?
— S-señor… no sabemos aún quién lo hizo. El ataque fue rápido, preciso. Como si supieran todos los puntos