Capítulo 57 — Pactos de sangre
La noche era serena en la terraza del hospital. El humo del cigarrillo de Dimitri se elevaba lento, como si quisiera perderse en las estrellas que apenas dejaban ver su brillo. Su mente seguía atada a lo que había pasado horas antes: la vida de Anastasia y la de su hija había pendido de un hilo hasta que solo una persona había tenido el poder de salvarlas. Su hermano, Oleg. Esta era la segunda vez que hacía algo tan grande por él, sin importarle las diferencias qu