Capítulo 31 — Sombras y confesiones
Anastasia permanecía recostada en su cama, con su rostro más sereno que días atrás, aunque todavía marcado por la fragilidad. Había algo nuevo en ella: un color sutil en sus mejillas, una chispa en la mirada, como si la vida estuviera poco a poco regresando a su cuerpo.
Oleg se había mantenido de pie junto a la cama, con los brazos cruzados sobre el pecho y esa expresión férrea que no cedía fácilmente. Había pasado largos minutos con Anastasia, intentando hac