Capítulo 70 — Alianzas oscuras
La mansión Smirnov estaba en total penumbra. Solo la luz del cigarro encendido de Vicky rompía el silencio de aquella noche. El humo formaba espirales frente a su rostro mientras esperaba, impaciente a la mujer que había pedido verlo con carácter “urgente”.
Cuando la puerta de su despacho se abrió, el taconeo de Ekaterina —o mejor dicho, Matrizca— resonó como un eco fúnebre sobre el pulido mármol. Llevaba un abrigo negro que arrastraba con una elegancia teatral y