YELENA
—¿Te lo imaginas? ¿Cómo pudo decirte eso? —gimió Nyra, alzando los brazos—. ¿Es tan cruel como para pensar que alguien puede despertarse y arruinarle la vida a un hombre?
Exhalé, mirando al techo como si tuviera las respuestas. Acababa de contarle todo, desde cómo apareció Tristan hasta cada palabra descabellada que salió de su boca. Ella caminaba de un lado a otro como un lobo enjaulado.
Finalmente me incorporé y la abracé. —Lo siento —dije en voz baja—. Debería haberte contado sobre nu