YELENA
Tyler soltó una risa débil, de esas que ya ni siquiera le sonaban a él. Le temblaban los hombros mientras se pasaba una mano por el pelo, sacudiendo la cabeza lentamente.
—Lo sé… —susurró con voz ronca, como si cada palabra le hiriera por dentro—. No soy digno de ella…
Bajó la mirada hacia mi estómago y algo se retorció dentro de mí.
—No la merezco…
No terminó la frase porque, de repente… lo sentí.
Un cambio. Fue suave, ligero, pero real.
Me quedé paralizada.
Se me cortó la respiración m