No sabía en qué momento exacto empecé a sentir que ya no podía esperar más. Tal vez fue cuando vi a Alice dormida esa mañana, con una mano sobre su vientre que ya empezaba a mostrarse firme, redondo, fuerte… nuestra hija creciendo ahí dentro, reclamando su espacio en el mundo. Tal vez fue cuando noté cómo ella me miraba últimamente: con amor, sí… pero también con un miedo silencioso que intentaba ocultar.
Ese miedo se lo había provocado yo.
Por no pedirle antes lo que llevaba pensando desde muc