Amy:
Esbozo una gran sonrisa y los abrazo de nuevo; hago todo lo que puedo para convencerlos de que estoy bien, y que no hay nada de lo que preocuparse.
Aun así, no lloro. No puedo. Todo me parece lejano y distante, y hasta mis
padres parecen recuerdos y no gente de verdad. A pesar de todo, me esfuerzo por actuar con normalidad; ya les he causado demasiado desasosiego.
Al cabo de un rato, se tranquilizan y se sientan para hablar.
—Se puso en contacto con vosotros, ¿verdad? —les pregunto al r