Alexis:
La tomo del hombro con más fuerza para inclinarme y beso su boca cerrada.
Tensa los labios un momento, resistiéndose, pero según le paso la mano por el cuello y le acaricio la nuca, suspira y los relaja, dejándome entrar. La explosión de calor en mi cuerpo es fuerte e inmediata. Su sabor hace que la polla se me ponga dura de manera incontrolable.
—Eh… disculpe, señor Visconti… —Una voz de mujer acompañada de un golpe tímido en la puerta hace que me dé cuenta de que las enfermeras está