Alexis:
Con el yeso gigante en el brazo, es casi imposible ponerme la ropa que me ha traído la enfermera.
Los pantalones suben sin problema, pero he tenido que romper la manga para poder pasarlo porella. El dolor de las costillas me está matando. Mi cuerpo no necesita más que quedarse tumbado en la cama y descansar, por lo que cada movimiento requiere un tremendo esfuerzo. Pero insisto, y tras unos intentos, consigo vestirme.
Por suerte, andar me resulta fácil. Consigo mantener un paso normal.