Amy:
No sé qué demonio me ha incitado a decir eso y contengo la respiración a la espera de que Alexis se ría de mí y se niegue a hablar.
Nunca le ha entusiasmado contarme mucho acerca de sus negocios y, aunque se ha
abierto a mí desde su regreso, me da la impresión de que sigue tratando de protegerme contra las partes más desagradables de su mundo.
Para mi sorpresa, no se niega ni se burla de mí de ninguna manera. En su lugar, me tiende la mano.
—Muy bien, amore —dice con una sonrisa enigmá