Viktoria:
La sensación aterciopelada de la alfombra acaricia mi espalda, estoy dormida, y el ruido de maquinarias afuera haven que mueva los párpados.
Abro los ojos y me encuentro resposwbdo sobre él, como si el muy cabron fuera la mejor almohada del mundo.
Me aparto rápidamente, cuando el ruido también lo despierta, no tenemos el tipo de confianza necesaria como para besarnos a la mañana siguiente de haber hecho lo que hicimos.
El ruido de afuera anuncia al parecer la llegada de alguien, y p