Viktoria:
Ni bien salí de la cabaña perdí el conocimiento.
Al principio creí que se debió a que todo lo sucedido me había echo caer desmayada, pero al despertar me encontré en mi habitación de la mansión, acostada en mi cama, como si nada.
Arrugué el entrecejo.
Me puse en pie y comencé a vestirme con rapidez, dispuesta a salir corriendo de allí y a buscar a Stefan pero...
—Buen día Nanni— chillaron las niñas, entrando a mi habitación como un bólido imparable.
—No puedo atenderlas ahora, lo sie