Yannek:
Kyla da un fuerte puñetazo sobre la mesa y acto seguido se pone en pie, bruscamente.
—¡No lo permitiré!— chilla histérica — ¡no permitiré que esa perra sarnosa que has recogido de la calle ocupe el lugar de ni hermana!
Comprimo el mentón, y con lentitud unto de mantequilla la tostada que tengo justo delante.
—Calma tus exabruptos, Kyla. No estoy poniendo a nadie en el lugar de tu hermana.
—¡Mientes!— explota, senalándome con un dedo, tiembla de manera tal que parece una desquiciada —