– Sombras en la ducha
Las llaves cayeron con un leve tintineo sobre la mesa de la sala. Leonardo cerró la puerta del apartamento con un suspiro cansado, como si se quitara el peso del mundo de los hombros. Su rostro estaba tenso, sus ojos ligeramente enrojecidos por el cansancio y el dolor de cabeza que lo venía acompañando desde hacía horas.
Isabela, que lo observaba desde la entrada, se acercó sin decir palabra. Leonardo la tomó suavemente de la mano y la atrajo hacia sí. Sin previo aviso, l