La noche envolvía el apartamento con una calma casi mágica. Las luces tenues reflejaban sombras suaves sobre las paredes, y un ligero aroma a jazmín flotaba en el aire. Isabella y Leonardo estaban en el balcón, donde todo había sido dicho, donde el amor finalmente se había declarado sin miedos ni barreras.
Leonardo la miró con adoración. Se inclinó lentamente y depositó un beso suave sobre el cuello de Isabella, apenas un roce, pero lo suficientemente profundo como para hacerla estremecer. Su p