Llegaron al apartamento. Leonardo abrió la puerta del apartamento y la sostuvo para que Isabella entrara primero. Era un espacio amplio, moderno y elegantemente decorado, pero con toques personales que mostraban el estilo de vida ordenado y discreto de Leonardo.
—Espero que te guste —dijo Leonardo, mientras Isabella recorría el lugar con la mirada.
Ella asintió, impresionada por el buen gusto del lugar. —Es un lugar bonito, más grande de lo que esperaba.
Leonardo sonrió, un poco aliviado de que