Isabella y Leonardo, tomados de la mano, salieron de la iglesia entre el sonido de los aplausos. El ambiente estaba lleno de expectación, y aunque ambos mantenían una apariencia de serenidad, el peso de la situación se hacía sentir en sus cuerpos.
El gran salón
Valeria (desde una esquina del salón, observando todo con ojos brillantes y llenos de tristeza): —No puedo creer que esto esté pasando…
Valeria sigue cada movimiento de Leonardo e Isabella mientras los invitados celebran. De repente, ell