(Larissa)
Entré en el ascensor con el corazón martilleando en el pecho. Mi brazo rodeaba instintivamente a Gabriel, como si quisiera protegerlo del mundo, o quizá de mí misma. Respiré hondo, intentando recuperar el control, pero los recuerdos me invadieron sin piedad.
Su rostro… La expresión de rabia… La forma en que me miró aquel día, como si yo fuera un error, una traición viviente.
“Desaparece de mi casa, Larissa.”
Su voz todavía resonaba, incluso después de tanto tiempo.
¿Y lo peor de todo?