Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta ni siquiera hizo ruido de verdad, pero su mirada me atravesó como si hubiera sido un estruendo. Estaba ahí, quieta, entre la sorpresa y el desconcierto, como si hubiera escuchado algo que no debía. Y lo había hecho. Lo había escuchado todo.
Antes de que pudiera decir nada, mi madre se giró hacia ella con esa voz envenenada de siempre.







