(Alessandro)
Estaba en el salón, caminando de un lado a otro con el móvil en la mano, esperando cualquier noticia. Cada segundo sin una pista era una tortura. Los guardaespaldas habían salido tras Chiara, pero nada. Ni una señal de ella, ni rastro de Enzo.
Mi corazón latía como un tambor dentro del pecho.
Entonces, el teléfono vibró. Al abrirlo, vi que había recibido un vídeo de un número desconocido.
La sangre se me heló en las venas. Las manos me temblaban mientras abría el mensaje. El archiv