(Alice)
Volvimos a la oficina riéndonos de un chiste de Julio que yo había contado. El sol ya estaba más suave, con ese ambiente de después de comer en el que todo el mundo parece ir a medio ritmo.
Llevaba en la mano mi vaso desechable con el resto del zumo que había traído del restaurante, y Bruna caminaba a mi lado hablando de un trabajo de la universidad.
Cuando estábamos casi en la puerta de la empresa, sentí… no sé… una incomodidad.
¿Sabes cuando parece que alguien te está mirando, pero no