La miré y, por primera vez, me di cuenta de la profundidad del abismo entre lo que creía saber y la verdad.
Ella tenía diabetes, no se hablaba con la familia. Vivía en un lugar sencillo, luchaba cada día con su propia salud. Y aun así, tenía esa mirada firme, valiente.
No sabía nada de ella.
Y ahora, sintiendo el peso de eso, lo único que quería… era aprender.
Respiré hondo.
Aquella mujer frente a mí... tan fuerte y a la vez tan vulnerable. No podía quitarme de la cabeza la imagen de ella tembl