—Buenos días. Hace tiempo que no te veo por aquí —dijo ella, con un tono educado y neutro. Pero sus ojos… no eran tan neutros.
—Sí. He estado ocupado últimamente —respondí, intentando sonar casual.
Ella asintió y esbozó una media sonrisa.
—¿Y qué va a querer hoy?
—No sé… ¿qué me sugiere?
—Lasaña de la casa. Es la mejor de la zona, lo prometo.
—Pues esa.
Ella iba a darse la vuelta cuando la llamé, casi sin pensar.
—Alice.
Se detuvo y volvió el rostro hacia mí otra vez.
Saqué la cartera de la cha