Mundo de ficçãoIniciar sessãoEntramos en el restaurante y enseguida sentí esa nostalgia apretándome el pecho. Era imposible no sonreír. El lugar seguía con la misma esencia y ese olor inconfundible a marisco mezclado con especias frescas.
Lucas caminaba a mi lado con los ojos bien abiertos, mirando todo como si estuviera alucinando. Me reí bajito, encontrando su reacción adorable.







