Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando llegué a casa, el ático estaba en silencio. La luz de la lamparita del pasillo seguía encendida, pero el piso entero tenía ese aire tranquilo de quien ya está durmiendo. Entré despacio, dejé la llave en el aparador y fui directo al dormitorio.
Alice ya estaba acostada, hecha un ovillito en su lado de la cama, con el pelo suelto desparramado por la almohada. Par







