(Alice)
17-08 - Miércoles
—¡Alice! —Oí el grito familiar que venía de la trastienda y se me revolvió el estómago.
Respiré hondo, me ajusté el delantal y caminé hacia la puerta con la certeza de que estaba a punto de recibir un sermón de telenovela mexicana. Cuando abrí la puerta, allí estaba él: el señor Barbosa, con el traje sudado, la frente fruncida y una taza de café frío en la mano.
—¿Puedes explicarme, por el amor de Dios, cómo le echas spray de pimienta en la cara a ese hombre?
Arqué las