18. La vi irse
18
Magnus
La vi irse, y en ese instante algo en mi interior se removió. Sentí cómo Cerverus, mi lobo leal, se mostraba cada vez más gruñón. Cuanto más me alejaba de mi compañera, más notaba que Cerverus rechazaba a Serena con un aire de molestia. La observé, y ella se aferró a mi brazo, sus ojos buscando en los míos una respuesta.
—¿Cerverus me está gruñendo? —preguntó Serena, parpadeando de forma coqueta.
—Sí, aléjate mientras no pueda controlarlo —le dije en voz baja, apartándola suavemente d