53. Como masticar papel
Malcolm sintió un nudo en el estómago. No se atrevía a mencionar que uno de esos omegas era Gael. El nombre de su hermano seguía siendo una herida abierta entre ellos, un abismo que ninguna palabra podía cruzar.
—Sí, por eso regresé —respondió, eligiendo cuidadosamente sus palabras—. Logramos atraparlos y enviarlos al distrito de las Sombras, donde pertenecen.
Dijo Malcolm, viendo de reojos como el rostro de Sarah se endurecía en una expresión de molestia.
—Me preocupa lo rápido que salen