37. Hermanos de sangre
Tiempo después, los guardias sacaron a los prisioneros del depósito y los llevaron a uno de los patios exteriores del monasterio. Era un espacio abierto cerca de la salida principal, rodeado por antiguos muros de piedra parcialmente cubiertos de enredaderas. Sobre ellos, se podía ver claramente el cielo de esas horas de la mañana, casi mediodía.
En el instante que Malcolm llegó al patio vio que ya tenían a los Omegas alineados y asegurados, listos para partir. El aire fresco del exterior contras