29. Bastardos de sangre noble
Los druidas intercambiaron miradas de sorpresa antes de volver a sus posiciones con una nueva urgencia en camino. Siete minutos de esfuerzo más, que a Josephine le parecieron una eternidad, y un segundo llanto se unió al primero. Un varón, más pequeño que su hermana, pero con pulmones igualmente potentes, anunció su llegada al mundo.
Solo entonces Josephine sintió que podía relajarse. Un suspiro profundo escapó de sus labios mientras se hundía en las almohadas empapadas. La paz la inundó por pri